El reflejo de inmersión de los mamíferos
Publicado 4 de marzo de 2025 · Ikigai Sailing crew
Cuando contenemos la respiración y sumergimos el rostro en el agua, el cuerpo activa una serie coordinada de respuestas involuntarias. En conjunto se conocen como reflejo, o respuesta, de inmersión de los mamíferos.
No se trata de un “superpoder” y el cuerpo no produce oxígeno nuevo. Lo que hace es gestionar de otra manera el oxígeno disponible, modificando temporalmente el ritmo cardíaco y la circulación.
La intensidad de la respuesta varía de una persona a otra y depende de factores como la duración de la apnea, la temperatura del agua, la profundidad, el movimiento, el estado mental y la experiencia.
Las principales respuestas del cuerpo
1. Bradicardia
Durante la apnea, el ritmo cardíaco puede disminuir. Al reducir el trabajo del corazón, el organismo limita parte del consumo de oxígeno.
Sin embargo, no existe un porcentaje válido para todo el mundo. La disminución de la frecuencia cardíaca varía mucho entre personas y situaciones, y puede verse contrarrestada por el esfuerzo físico, el estrés o la respuesta inicial al agua fría.
2. Vasoconstricción periférica
Los vasos sanguíneos de las zonas periféricas, especialmente los de brazos y piernas, pueden contraerse. De este modo disminuye el flujo hacia tejidos menos prioritarios y se preserva en mayor medida la circulación de los órganos centrales, sobre todo el corazón y el cerebro.
Esto no significa que la sangre “abandone” por completo las extremidades: se trata de una redistribución progresiva y temporal.
3. Centralización de la sangre y blood shift
Durante la inmersión, la presión del agua y la vasoconstricción desplazan parte del volumen sanguíneo hacia el tórax.
En inmersiones profundas, este fenómeno adquiere especial importancia. Cuando la presión comprime los pulmones, el aumento del volumen sanguíneo en la circulación torácica contribuye a sostener las estructuras pulmonares. Es el fenómeno que los apneístas conocen como blood shift o desplazamiento sanguíneo.
No es simplemente “plasma que llena los pulmones”, sino una respuesta compleja de la circulación a la presión y a la reducción del volumen pulmonar.
4. Contracción del bazo
Durante apneas repetidas o suficientemente prolongadas, el bazo puede contraerse y liberar temporalmente a la circulación parte de los glóbulos rojos que contiene.
Esto puede aumentar durante un breve período la concentración de hemoglobina y, por tanto, la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. El efecto es real, pero variable y mucho menos parecido a un “depósito extra” de lo que sugieren algunas explicaciones divulgativas.
Por qué es importante en la apnea
La respuesta de inmersión ayuda al cuerpo a gestionar sus reservas de oxígeno durante la apnea. Comprender estos mecanismos permite interpretar mejor las sensaciones bajo el agua y entender por qué la relajación, la técnica y la economía de movimiento son tan importantes.
Sin embargo, la calma que muchos apneístas experimentan bajo el agua no depende únicamente del reflejo fisiológico. También nace del entrenamiento, de la familiaridad con las sensaciones de la apnea y de la capacidad de no reaccionar de inmediato a la tensión o a la necesidad de respirar.
Una ayuda natural, no una garantía
El reflejo de inmersión no elimina el riesgo de hipoxia ni hace segura la apnea sin preparación. El consumo de oxígeno continúa y, durante el ascenso, la disminución de la presión puede reducir rápidamente la cantidad de oxígeno disponible para el cerebro.
Por eso nunca se practica apnea en solitario. Es necesario contar con un compañero formado, capaz de observar e intervenir, y seguir una progresión guiada que anteponga la seguridad a la profundidad o la duración.
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